Jacarandá

“Dad a la educación lo que os da el espíritu,
de esa manera habréis liberado a la Humanidad
del agobio que sobre ella pesa por el materialismo”
Rudolf Steiner

Nuestros comienzos

Esta institución nace en el año 2015, en Santa Clara del Mar, en las cercanías de Mar del Plata, cuando un número de familias comienzan a idear conjuntamente un proyecto educativo en el que aunar las inquietudes pedagógicas propias de esta comunidad con los requerimientos de escolarización. Desde ese primer impulso, la Pedagogía Waldorf fue un faro hacia el que mirar, a la vez que un camino por el que transitar. Ya este primer grupo de familias contó entre ellos con una docente de nivel inicial formada en la pedagogía Waldorf y un pedagogo, igualmente formado, por lo que desde esos primeros momentos, la impronta fue de una mirada centrada en los niños, una escuela por y para ellos.

Fruto de esta labor sostenida, se formaliza tres años más tarde, la “Asociación Civil Cántaro Dorado” (Matrícula 45730), que será la gestora del proyecto educativo Jacarandá. Es por ello que esta iniciativa se enmarca en un modelo asociativo de padres, lo que desde la Ley de Educación nacional se entiende como una Escuela de Gestión Social. Así, surge como respuesta a la necesidad local de una comunidad que se nuclea para vivenciar la Pedagogía Waldorf en el contexto de la educación formal de sus niños. Asimismo, dentro del marco de la Ley de Educación nacional y la Ley de Educación provincial, esta escuela representa un modelo del paradigma educativo basado en el trabajo integrado y mancomunado de todas sus partes, en el que la familia, como agente natural y primario de la Educación, es organizada socialmente. Así, desde su creación hasta el momento, se sustenta mediante el aporte y colaboración continua de las familias que lo conforman, en constante autogestión colegiada, así como por una profusa interacción socio-comunitaria. 

Nuestros propósitos

Es nuestra meta construir una educación acorde a las necesidades de los niños, una escuela por y para ellos, basada en un modelo válido, con experiencias probadas alrededor de todo el globo, donde lleva más de cien años funcionando. 

Al mismo tiempo, intentamos promover la educación en comunidad a fin de acrecentar el campo de experiencia de los niños, a la vez que generar un ámbito de expresión donde cada niño descubra y exteriorice sus potencialidades y se desarrolle mediante prácticas simultáneas y diversas. 

En un marco global, atendemos a uno de los principales requerimientos de nuestro tiempo: generar en los protagonistas del futuro una formación acorde, además de actitudes solidarias entre sus pares y hacia el patrimonio natural y cultural, para transmitir y ser transformadores de una educación corresponsable por y para una sociedad creadora y un patrimonio cultural enriquecido por su gente.

La escuela, un organismo vivo

Nuestra Escuela nace y se desarrolla de una manera autogestiva, es decir, las familias llevan con autonomía la generación y administración de recursos.

Se sostiene y alimenta por un fuerte trabajo comunitario, el cual define la esencia del proyecto. Trabajamos desde el concepto de “Trimembración del Organismo Social”, propuesto por Rudolf Steiner, como una forma de organización cuyos principales propósitos son que los seres humanos se conozcan en profundidad, se apoyen mutuamente y desarrollen su potencial en libertad, creatividad, capacidad y voluntad, en un proceso evolutivo continuo.

En ésta imagen del organismo social conviven tres niveles:

  • Nivel Cultural 

Es el ámbito de la Libertad. Aquí pertenecen todas las actividades pedagógicas. El maestro es libre en su ámbito, conoce al niño y sabe cómo propiciar su desarrollo. Maestros y niños desarrollan su singular potencial mediante una libertad basada en el respeto por las normas y por los demás, atendiendo a los talentos y desafíos que a cada uno se le presentan en éste proceso.

  • Nivel Jurídico

Es el ámbito de la Igualdad. La igualdad basada en el diálogo y acuerdo entre legalidad y moralidad. Comprende todas las relaciones sociales. Cada ser está sometido a las mismas leyes, con los mismos derechos y compromisos, en base a su responsabilidad, a fin de promover una política sana para el bien común. 

  • Nivel Económico

Es el ámbito de la Fraternidad. Perseguimos un bien común, observando las necesidades del otro. Sumamos y capitalizamos las fuerzas de cada uno, en trabajos colmados de sentido, en lo individual y en lo colectivo, ejercitando la mutualidad.

La columna que vertebra: la Pedagogía Waldorf

La educación Waldorf surge de la investigación y enseñanzas de Rudolf Steiner (Croacia, 1861- Suiza, 1925) quien, durante las primeras décadas del siglo XX, fundó una pedagogía innovadora, con un método de aprendizaje basado en el conocimiento y estudio del Ser Humano. Es decir, se trata de una educación equilibrada, que parte de la comprensión del desarrollo evolutivo de cada niño. 

En este sentido, consideramos el aprendizaje como un proceso constante, que se desarrolla en diversidad de escenarios posibles durante el transcurso biográfico de cada niño. Las diferencias individuales son vistas como fuentes de riqueza y potencial de acción, para ser plasmadas mediante prácticas que fomenten la corresponsabilidad, el complemento con el otro, el trabajo colaborativo. En este sentido, se validan diferentes formas de acceder al conocimiento y diferentes procesos de apropiación del mismo, desde el pensar, sentir y hacer de cada niño.

Es una educación integrada, mediante las que se dan procesos permanentes de enriquecimiento de los conocimientos, a la vez que una estructuración privilegiada de las personas y sus vinculaciones con otros. Cada estudiante posee un ritmo particular, que armoniza con el ritmo general de la situación de enseñanza-aprendizaje, mediante el acompañamiento necesario y la atenta observación del maestro. Esas trayectorias reales en el aprendizaje son las que configuran la diversificación curricular. Es decir, pensamos en una educación en la que cada quien tenga su lugar, su espacio para desarrollarse y pueda expresar su potencial mediante su acción en convivencia con otros. Partimos de la comprensión del papel fundamental que padres, parientes, pares y la cultura, juegan en la formación de los niveles más altos del funcionamiento no solo intelectual, sino integral del ser humano.

En este contexto, cobran especial relevancia los cuatro pilares de la educación presentados a la UNESCO en 1996, como orientaciones para el aprendizaje que se continúan a lo largo de la vida, herramientas para desarrollar sus capacidades en cualquier ámbito: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir, aprender a ser. La Unesco, en rigor, reconoce a la pedagogía Waldorf desde 1979 en todo el mundo, tal como se expresa en su Catálogo de la exposición “Pedagogía Waldorf”, celebrada en el marco de la 44º conferencia sobre educación,1994 en Ginebra, en el que se expresa:

En el siglo XXI, los niños de hoy se enfrentarán a problemas sociales y medioambientales en todo el mundo. ¿Cómo podemos preparar a esta generación para su tarea? El conocimiento técnico no basta, debe existir además una cualificación básica interdisciplinar y un amplio interés por el máximo número posible de ámbitos de la vida para, desde un pensamiento vivo global, poder actuar de forma adecuada y con valor cívico.

 

Independencia y capacidad de iniciativa, competencia en las decisiones y en las acciones, conciencia de la responsabilidad social, disposición para un aprendizaje continuo, espontaneidad y flexibilidad serán muy necesarias en el mundo del mañana. 

Nuestra propuesta y gran desafío hoy se basa en repensar la función de la educación desde su esencia más pura, desde sus funciones más simples, tal como fuera concebida por Rudolf Steiner: como liberadora del potencial del Ser Humano.

“Dad a la educación lo que os da el espíritu, de esa manera habréis liberado a la Humanidad del agobio que sobre ella pesa por el materialismo”
Rudolf Steiner

Cántaro Dorado ❤ Año 2020